Mi madre ya es abuela y sigue siendo la misma zorra

Como tu has sido sincero conmigo yo aún lo voy a ser. Estaba loca de ganas de que esta oscuridad estuvieras en mi yacija aunque lo veía inasequible, sigo teniendo muchas gusas de ti y ahora no me conformo con que nos toquemos, te quiero en mi hamaca. ¿jimmy quieres tumbar esta confusión conmigo? Es lo que más quiero en el planeta. Cuando dices que ahora no te vale con las gachas a que te refieres. Que te anhelo mi afecto, que ahora hemos competido a ser adolescentes y hoy lo que yo necesito es un hombruno. Un varonil que me lo de Todo.ves como los espejismos a ocasiones hacen sinceridad. Solo te pongo una esfera, si en algún tiempo te digo: para, tu te paras. Si no lo haces se acaba el gozne para siempre. Me cogió de la partida y me llevó a su aposento. Ya al borde de la yacija se quitó el vestido, iba desnuda, las braguitas que el habían acatado de biquini las había desamparado en su bulto. Yo no fui a excepción de, me desnudé y me metí bajo las sabanas. Seguimos con lo que habíamos estado haciendo como si nos pareciera a ambos que no lo habíamos resultado. Mientras nos besábamos Amparo enredó sus patas con las mías. Mi muslo se fue a emboscar entre los suyos y sentí la humedad y la temperatura de su coito. Amparo llevaba el ejercicio de la situación. Cómeme las mamas, cómetelas no obstante no me las muerdas, dame besitos y sigue siendo dulce conmigo. Dejé su jeta y me pasé a los capullos, pasando mi habla por ellos pude advertir su descortesía. Los besé, los sorbí, los apreté con mis hocicos y los di lengua. Amparo que gemía casi silenciosamente me dijo: Me vuelve loca que me coman las mamas, son mi tanto debilitado, cuando me las comen aceptable-mente se me caen todas las barricadas. Sigue mi afecto sigue que lo estás haciendo bastante correctamente. Me tienes en gran medida cachonda, y tu como estás. Mejor no me lo digas.

madre-gorda-y-abuela

Dio un largo gemido y se desmadejó no obstante no por ello soltó mi vara, una sucesión ella se había huido me la meneó con más altura tanta como para que yo sintiera que me iba a acelerar como en una película de incestos. Se lo tesoro. Y entonces ella se fue inclusive las bajuras de la hamaca para meterse mi verga en la hocica. Tan pronto sentí su jerigonza acariciándola me vine, me corrí como un semental, noté como de mi salían tres sacudidas y luego un par de ellas más de a salvo capital. Ahora fui yo el que caí desplomado entretanto Amparo me decía: Estaba loca por comerme tu tortazo. Es lo que me ha sujetado cachonda todo el recorrido, decidir que me ibas a ocurrir toda tu látex en mi hocica. Que rica mi afecto, que látex tan divina me ha socorrido. Hacía mucho momento que no sentía tanto placer. Y tu mi niño ¿has usufructuado? No he hallado jamás un placer igual, sobre todo cuando te has pegado mi gallina en la jeta. Me alegro mucho de que te haya atraído tanto ya toca atender. Y se dio la vuelta y al poco periodo pude percibido su respiración armoniosa, si estaba dormida o se lo hacía jamás lo sabré. Las bisagras de Amparo produjeron en mi un impacto soporífero, me quedé yacido como un lirón y no me desperté incluso que el sol entró por la persiana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *